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EL FRÍO AUMENTA EL DOLOR DE ESPALDA

¿Han bajado de golpes las temperaturas y de pronto te vuelves a notar ese dolor de cuello que el verano te había hecho olvidar?

Esta situación es muy común en invierno, ya que el frío por un lado provoca que la circulación se ralentice (se produce una vasoconstricción), por lo que nuestros tejidos,  músculos, nervios, y  articulaciones, tengan menor aporte de nutrientes, por lo que si ya había alguna lesión, por mínima que fuera, ahora se aumentará mucho más, llegando a producir dolor, cuando unas semanas atrás quizás no lo sentíamos.

Por otro lado el frío no sólo afecta a la circulación sanguínea, sino que el líquido que tenemos dentro de nuestras articulaciones, líquido intraarticular, se hará más denso, como sucede cuando metemos la mantequilla o el aceite en la nevera, que pasa de líquido a un gel más compacto. Esto lo que hace es que el movimiento articular esté más limitado, se note más rigidez, por lo que también tendremos más dolor articular.

Para ayudarnos a prevenir que esto suceda os dejo unos consejos básicos:

  • Si sueles padecer de dolor cervical, procura tener la zona del cuello y garganta bien abrigada con una bufanda. Esto es especialmente relevante cuando caminamos por la calle, ya que si en esta zona notas mucho frío lo que vas a hacer es encogerte de hombros, haciendo que tus trapecios se contracturen aún más.
  • Si tu problema es más lumbar, por un lado evitar ropa que te quede muy corta a nivel de cintura, una camiseta interior podría serte te mucha ayudada para mantener bien aislada del frío esta zona.
  • Procura que la habitación en la que estés más tiempo esté bien aclimatada, no es necesario que subas el termostato hasta temperaturas tropicales, para eso también está la ropa de invierno. En Galicia muchas veces se hace fundamental el tener un deshumidificador funcionando a ratos, ya que con la humedad ambiental que tenemos, es fácil que sólo con calefacción no te llegue.
  • Beber líquidos calientes como infusiones también ayudaran a que la sensación térmica del cuerpo sea mayor. Lo mismo sucede con las comidas, evita tomar demasiados platos que sean fríos, ahora es tiempo de un buen caldo.
  • Cuando vayas a iniciar una actividad física, y no me refiero sólo a hacer deporte, sino por ejemplo a algo tan común como hacer la limpieza de casa, procurar mover primero suavemente tus articulaciones, para que a pocos vayan perdiendo esa rigidez que el frío aumenta, de forma que poco a poco vayas consiguiendo mayor movilidad.

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