almohadas

¿Qué almohada me recomiendas?

Esta es la pregunta del millón en cualquier consulta médica o de fisioterapia. Y la  preocupación es lógica, porque una mala almohada puede marcar que nos levantemos con dolor de cuello, o que nos dificulte el sueño. Para ello os dejo unos consejos que os ayuden a decidir, siempre teniendo como norma esta premisa: debe ayudarme a mantener mi cabeza y mi columna cervical en posición neutra

  • Látex, viscoelástica…..¿qué material debería escoger?

    La base siempre es encontrar una almohada que se mantenga firme para que no se deforme con el peso de la cabeza, pero que a su vez sea adaptable, para que sintamos que reposamos en ella de forma suave y blanda, sin por ello tener la sensación de que nos hundimos.

    Tanto el látex como la viscoelástica tienen la capacidad de adaptarse bien al contorno del cuerpo, escoger entre un material u otro dependerá de nuestra sensación, de lo que sintamos que nos resulta más confortable, puesto que esta es una cuestión subjetiva; al igual que un mismo estímulo a una persona le resulta doloroso y a otra no, con una almohada sentiremos que es demasiado dura y para otra persona no será así.

    También están en el mercado las almohadas de fibra, son más baratas y fáciles de lavar, pero tienen el defecto de que pierden antes la firmeza.
    Para aquellas personas alérgicas lo más recomendable serían las de látex, porque almacenan menos ácaros; en su defecto podría buscar en el mercado almohadas de fibra con tratamiento  anti ácaros o anti bactericida.

  • ¿Te gusta más dormir boca arriba?

En este caso deberás buscar una almohada que ocupe el espacio que queda entre la cabeza y el pico de la zona dorsal (lo que comúnmente le llamaréis «chepa»). Si tenemos muy aumentando esta curva de la espalda, al tumbarnos boca arriba la cabeza caerá aumentando mucho la extensión cervical, lo que perdería esa posición neutra que decíamos al principio. Por el contrario si duermes boca arriba, pero no tienes un dorso especialmente «encorvado», la almohada deberá ser más bien baja, porque sino te levantaría la cabeza, como si la tuvieras doblada hacia delante, perdiendo también el neutro cervical

  • ¿O mejor de lado?

En esta ocasión la referencia nos la dará el ancho de la espalda, intentando buscar una almohada que ocupe el espacio entre mi hombro y mi oreja. De forma que la cabeza ni  quede levantada, ni tampoco caída. Nuevamente, debe conservar una posición neutra de columna cervical

  • O quizás, ¿duermes en pareja?

No es que exista una almohada especial para el amor, pero si un toque de sentido común, ya que es poco probable que tengamos las mismas dimensiones que nuestra pareja, al igual que es difícil de valorar lo que es confortable para ambas partes. De modo que en estos casos lo mejor son las almohadas individuales, para poder así adaptarse corectamente a las necesidades de cada uno/a.

Como veis son varios los factores principales a tener en cuenta, pero realmente no hay una fórmula perfecta que nos diga que ESA es la almohada que nos quitará de todos los males. La idea realmente es lograr el mejor descanso posible, evitando posturas que puedan exacerbar un problema cervical. Es muy común que aquellas personas que suelen padecer de dolor en esta zona, noten molestias cuando se acuesten en cama, por lo que quizás encontrar una almohada que les sea cómoda les resulte más difícil que a otra persona que no padece de esta dolencia.

Espero que os haya sido útil el artículo. ¡Hasta la próxima!

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